QUERÍAN ARMAR UNA NUEVA CONFEDERACIÓN, ROMPER LA “UNIDAD”, PERO RECULARON

Durante más de una década, se escuchó hablar repetidamente sobre la necesidad de “unidad” del Mutualismo, como un clamor proveniente de las bases que le permitiera al sector contar con una representación político gremial sólida.

Y el interrogante que inmediatamente surgía era: ¿A qué le llamaban “unidad”?. Para algunos, la pretensión se limitaba a que las tres confederaciones pudieran trabajar y accionar juntas en aquellos temas de mayor peso en la actividad de las Mutuales. Otros veían como necesario unificar la representación bajo un liderazgo único.

Finalmente, la gestión kirchnerista apretó duramente, a su estilo, hasta lograr el amontonamiento mayoritario de las federaciones sectoriales tras la ultra oficialista Confederación Argentina de Mutualidades (CAM) que, luego de reformar su estatuto, convocó a un Congreso Extraordinario donde se eligieron las personas para ocupar los 38 cargos electivos de su conducción. ¿Era ese el modelo de “unidad” anhelado por las entidades?.

A nadie se le pudo escapar, más allá de lo que se quiso decir, o de quienes quisieron disimularlo, que esta unificación nació y fue proyectada por un funcionario público de paso por el cargo y de su referente político – económico, hecho que desvirtuó por sí la meta a la que se arribara.

Superada esta situación de tinte imperialista quedó al desnudo la realidad: ¿Fue útil al conjunto del Movimiento esta “unidad”?. ¿Comenzaron a solucionarse de a uno los graves problemas que las Mutuales acumularon en la última década?. ¿Hubo acciones concretas en defensa del Mutualismo?.

Pero el kirchnerismo cumplió su ciclo y, de a poco, la mediocridad asomó con fuerzas renovadas. Un grupete que por entonces alentaba la “unidad”, quiso impulsar la creación de una nueva confederación. ¿Para qué?: quieren algo de protagonismo y ser ellos los que negocien los subsidios con los funcionarios nacionales.

Todo comenzó en las reuniones que periódicamente se realizan en el órgano local de la provincia de Mendoza, en las cuales se convoca a la dirigencia parta debatir distintos aspectos que hacen al sector, en una especie de Consejo Consultivo. En una de estas citas, habría sido el propio Celestino Secchi, de la federación que agrupa a las Mutuales del personal policial (FAECAPP), quien habría tirado la propuesta de armar una Confederación del Oeste, idea que fue muy bien recibida por muchas de las organizaciones presentes.

¿Qué argumentaron?: “ante la falta de apoyo con subsidios, préstamos, promoción, etc., regional de parte del Organismo de Contralor Nacional priorizándose entidades de tercer grado, domiciliadas en Capital Federal”, decidieron armar la propia.

Varios detalles, no menores, se les pasaron por alto. Hablamos de gente con un pasado que no les otorga la mejor imagen, poco convocantes, que manejan la federación desde el domicilio de una casa fúnebre, otros que no conocen de balances, entidades flojas de papeles, etc. Sin embargo, a todos ellos los fueron a buscar a la hora de hacer la gran Confederación de la unidad “K”. Ahí los tienen, no tardaron mucho en mostrar la hilacha.

La propuesta ya estaba armada, hasta tenían el borrador del estatuto. ¿Y cómo la llamarían?: el nombre que habría quedado sería el de Confederación de Mutuales del Oeste Argentino “COMOA”, con cabecera en la ciudad de Mendoza, pretendiendo agrupar a varias provincias de la región.

Desde nuestra página digital dimos a conocer la noticia. Inmediatamente comenzaron a escucharse los alaridos de la cúpula de CAM, que llegaron a los oídos de funcionarias del órgano local que sólo habían prestado la casa para las reuniones, y que poco habían opinado del tema.

El reto llegó a cada uno de los presentes y recularon en su proyecto. Y ahí la bronca recayó sobre este medio de prensa. Se enojaron con el mensajero, como es costumbre en nuestra sociedad, cuando eran ellos los únicos protagonistas de la información que brindamos a los lectores.

¿Dimos una noticia distorsionada?: NO. ¿Mentimos?: NO. En su enojo, reconocieron que su pretensión era “tener una personería que demuestre cierta UNIDAD para plantear temas en defensa del Movimiento Mutual Local”. Pero cómo: ¿No era la CAM la muestra de esta “unidad”?. Muy ofuscados, vaya a saber con quién, siguieron hablando de la pérdida de socios y servicios de las entidades de base: “con el agravante de dirigentes mezquinos que después de veinte años no aprenden de sus propios fracasos y que sólo buscan a otros fracasados para tratar de impedir la UNIDAD”. ¿De quién hablaban?, si eran ellos los que estaban rompiendo la seudo unidad que dijeron haber construido con el kirchnerismo.

Y nos pegaron a nosotros, los periodistas que difundimos el proyecto que ellos estaban armando, por no hablar del pasivo que dejó la MAC (Mutualismo Argentino Confederado), por entonces presidida por Joaquín Mario Vilella, de casi 2.000.000 de pesos, que debe pagar la CAM: “lo que debió tomar estado público para EMPAÑAR LOS HUMOS de su pretendida pureza y transparencia”. ¿Qué tenemos que ver nosotros?. Deberían hablarlo con la respectiva dirigencia que dejó semejante muerto y a la que ellos hoy están “unidos” o amontonados en la misma organización, que ahora pretendieron partir.

Y hablando de muertos… Don Secchi es experto en el tema. Se dedica a la actividad fúnebre, brindando servicios de: salas velatorias, sepelios, cremaciones, parcelas y traslados; en el mismo lugar donde tiene domicilio la federación de Mutuales del personal policial (FAECAPP).

El reto que recibió cada uno de los participes de esta ilusión, sirvió para que rápidamente archivaran el proyecto de la confederación imaginaria. Ahí están, son los ilustres propulsores de la “unidad”.